Y le toca el turno ahora al lenguaje corporal en sentido amplio. A continuación os daré una enumeración de gestos y lo que reflejan. Así, la próxima vez que interactuéis con alguien mediréis (o no) vuestros gestos y os fijaréis en los de los demás:
| GESTO | LO QUE REFLEJA |
Acariciarse la barbilla | Toma de decisiones |
Entrelazar los dedos | Autoridad |
Dar un tirón al oído | Inseguridad |
Mirar hacia abajo | No creer en lo que se escucha |
Frotarse las manos | Impaciencia |
Apretarse la nariz | Evaluación negativa |
Golpear ligeramente los dedos | Impaciencia |
Sentarse con las manos agarrando la cabeza por detrás | Seguridad en sí mismo y superioridad |
Inclinar la cabeza | Interés |
Palma de la mano abierta | Sinceridad, franqueza e inocencia |
Caminar erguido | Confianza y seguridad en sí mismo |
Pararse con las manos en las caderas | Buena disposición para hacer algo |
Jugar con el cabello | Falta de confianza en sí mismo e inseguridad |
Comerse las uñas | Inseguridad o nervios |
La cabeza descansando sobre las manos o mirar hacia el piso | Aburrimiento |
Unir los tobillos | Aprensión |
Manos agarradas hacia la espalda | Furia, ira, frustración y aprensión |
Cruzar las piernas, balanceando ligeramente el pie | Aburrimiento |
Brazos cruzados a la altura del pecho | Actitud a la defensiva |
Caminar con las manos en los bolsillos o con los hombros encorvados | Abatimiento |
Manos en las mejillas | Evaluación |
Frotarse un ojo | Dudas |
Tocarse ligeramente la nariz | Mentir, dudar o rechazar algo |
Desde tiempos remotos se afirma que los ojos comunican muchas cosas sobre nuestro interior. A continuación descubra qué es aquello que revelan los movimientos oculares.
Los ojos han sido llamados, reiterada y acertadamente, las ventanas del alma. Con esta metáfora se busca resaltar la propiedad que se les reconoce de reflejar algo del interior de la persona en cuestión. Seguramente no faltará quien se pregunte ¿es cierta esta afirmación o es tan sólo un exceso de romanticismo lo que la crea?
La respuesta es que, si bien este dicho forma parte de la cultura popular, y es conocido desde antes de que se desarrollen investigaciones sobre el tema, hoy existen diversos estudios que arrojaron como conclusión que hay efectivamente una fuerte asociación entre la dirección a la que se dirigen nuestros ojos y el tipo de información que procesamos.
Esta correlación no se presenta en toda la población, pero sí en un alto porcentaje y puede resultar muy útil conocerla en algunas oportunidades.
El principio básico es que cuando una persona concentrada en sus pensamientos mueve los ojos hacia la izquierda procesa información del pasado, es decir, recuerdos, y cuando los mueve hacia la derecha la información en juego es construida o inventada.
Y la verdad, es que a todo esto se le puede sacar una utilidad...
No sólo podrás conocer en lo que piensa la persona con la que hablas, sino que además podrás usar este conocimiento para ayudarte a tí mismo a recordar y crear. Por ejemplo, si quieres recordar una canción, este proceso se facilitará (o eso dicen) si diriges tus ojos al medio y a la izquierda. Si quieres inventar una identidad corporativa, será más sencillo si tu vista apunta arriba y a la derecha.
Compruébalo!!! Puede ser a la vez útil y divertido!!!
¡¡Bienvenidos a mi blog!! Tras mucho pensar (mucho, mucho) he decidido dedicar mi bitácora a la comunicación en sentido ampklio, peor centrándome más en los gestos y la comunicación no verbal. Por ello, en este primer post, me decido a hablar del famoso lenguaje de los abanicos.
El abanico es un instrumento que, quizá, hoy esté algo fuera de época. Fue utilizado por primera vez en Europa donde los esclavos movían grandes abanicos de plumas para proporcionar aire a su faraón. Más tarde, en China, se usaban como pequeño elemento personal que además de refrescar servía como elemento decorativo y de complicidad amorosa. En el siglo VII después de Cristo se inventa, en Japón, el abanico plegable al que se consideraba un elemento ritual. Años después pasó a Europa y arraigó su uso en España. El arte del abanico es el arte del movimiento y cada movimiento ha ido constituyendo su propio significado.
Hoy en día podemos hablar del lenguaje de los abanicos, un lenguaje que se transmite de generación en generación y que no es fácil de conocer. Las mujeres se comunicaban con sus enamorados mediante un código secreto que existía en cada movimiento del abanico. Así, si la mujer escondía los ojos detrás del abanico estaba diciendo a su amado que lo quería, si lo colocaba en la mejilla izquierda quería decir "no" y si lo colocaba en la derecha su respuesta era positiva.
Pinchad en http://personal.redestb.es/casman/lenguaje.htm si quereis más información sobre el tema. ¡¡Es muy interesante!! El típico código secreto de cuando eres niño... xD